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Unsatisfied

Spanish 5-pack

By Paul David Tripp

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Unsatisfied

Spanish 5-pack

By Paul David Tripp

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Through easy-to-understand analogies and stories from the life of Jesus, this tract teaches readers that true fulfillment comes not from our accomplishments but from God, the only true source of lasting satisfaction.

Full Text

¿Estás cansado de correr tras la felicidad solo para terminar decepcionado una y otra vez? La euforia de un nuevo placer, posesión o experiencia puede ser fascinante, pero dura poco, y no pasará mucho tiempo antes de que estés persiguiendo la siguiente para mantener viva esa euforia.

Perseguir la felicidad es un empeño profundamente humano, una búsqueda en la que todos nos embarcamos. Queremos estar satisfechos, de manera permanente y en lo más profundo de nuestro ser. Todos cargamos con un catálogo de sueños de tipo «si tan solo»:

«Si tan solo tuviera un mejor matrimonio o vida familiar, entonces sería feliz».

«Si tan solo obtuviera ese ascenso o alcanzara ese éxito, entonces estaría contento».

«Si tan solo ganara esta cantidad de dinero y pudiera comprar esas cosas, entonces estaría satisfecho».

Lo que sea que se encuentre al otro lado de tu declaración de «si tan solo» es el lugar donde buscas vida, paz, gozo, esperanza, contentamiento y descanso. Pero tú sabes que esto es cierto: después de tachar algo de tu lista de «si tan solo», es solo cuestión de tiempo antes de que vuelvas a sentirte insatisfecho y un nuevo «si tan solo» ocupe su lugar.

¿Y si resulta que estamos buscando satisfacción en los lugares equivocados? ¿Y si aquello a lo que le pedimos que nos dé felicidad no tiene en absoluto la capacidad de hacerlo?

La montaña rusa de la satisfacción

Quiero que imagines una escena conmigo. He prometido llevar a mis hijos a Disney World el próximo año. Ya hemos empezado a hacer recorridos virtuales en el sitio web. Hemos visto videos de las montañas rusas y películas con sus personajes favoritos. Hemos seguido el parque temático en las redes sociales y revisado incontables fotos. La expectativa está creciendo, la emoción es palpable. Hemos hecho sacrificios financieros durante todo el año, y cada vez que renunciamos a una compra, les recuerdo que estamos ahorrando para las vacaciones definitivas. «Valdrá la pena. ¡No hay nada como Disney World!».

Llega el verano, y finalmente es el momento. Mientras conducimos el último tramo del largo viaje para llegar allí, vemos un letrero que dice: «Disney World: 100 kilómetros». Me detengo a un lado de la carretera, estaciono en el carril de emergencia y le digo a mi familia: «Ya llegamos, ¡han comenzado las vacaciones!». Pensarías que he perdido la cabeza.

Es un escenario absurdo porque instintivamente sabes que el letrero no es lo que buscas. No es el destino final, y no es lo que te dará satisfacción. El letrero está allí para guiarte hacia lo que en verdad provee satisfacción. El letrero es un enorme dedo señalando el destino.

La razón por la que estamos insatisfechos es que nos detenemos en el letrero cada día.

Señales de advertencia desde el principio

La Santa Biblia comienza con esta declaración: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra» (Génesis 1:1). La fe cristiana cree que hay un solo Dios, el Creador, que ha existido desde antes del principio del tiempo. Este Dios artístico, poderoso y generoso creó todas las maravillas de vistas, sonidos, colores, texturas, sabores, olores y experiencias en el mundo. Todo lo hermoso que disfrutas en esta vida existe porque él te ama, te permite experimentar cosas placenteras y quiere mostrar su gloria indescriptible. Todo lo que él creó es una señal que apunta hacia él, el Creador. El Salmo 19 dice: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos».

Todo lo bueno en la tierra es un gran dedo que apunta al único Dios verdadero y bueno, pero las cosas buenas de la tierra nunca te satisfarán, porque nunca fueron diseñadas para hacerlo. Lo que sea que se encuentre al otro lado de tu declaración de «si tan solo» puede ser placentero, pero no puede darte contentamiento, paz, significado y propósito. Solo una relación con Dios—quien te creó, te ama y te conoce—puede hacerlo. Y él ha colocado sus señales en todos los caminos de tu vida para que las veas, lo recuerdes y busques una relación con tu Creador.

El propósito de una señal no es ser tu hogar, sino apuntar a tu destino final. Si estás frustrado, enojado, temeroso, desanimado, ansioso o insatisfecho, ¿será porque te estás deteniendo en la señal y pidiéndole a la señal que haga lo que nunca fue su objetivo? No es de extrañar que nos sintamos tan vacíos, con anhelos insatisfechos.

Con hambre de más, pero comiendo menos 

En el Evangelio de Juan, Jesucristo realizó uno de sus milagros más famosos. Una gran multitud de al menos cinco mil personas se acercó a él, y Jesús, tomando solamente cinco panes y dos peces, multiplicó de manera asombrosa la comida para todos (¡y sobró mucho!). La multitud quedó maravillada por el poder de Jesús y quiso que realizara más milagros. Pero Jesús desapareció y más tarde explicó a la multitud: «De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará» (Juan 6:26-27).

Con estas palabras, Jesús contrasta el «alimento» que no satisface con ese «alimento» que sí puede saciar el corazón y que está disponible para ser hallado. No es que la satisfacción sea imposible de encontrar; el problema es que la buscamos en los lugares equivocados, pidiendo a las fuentes equivocadas que nos llenen.

Lo que Jesús dice después puede ser lo más importante que un ser humano podría escuchar. Si crees lo que Jesús dice, te cambiará a ti y tu vida para siempre: «Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás» (Juan 6:35). Jesús está declarando de manera inequívoca que él es Dios y que una relación con él es lo único que puede satisfacer tu alma.

Aunque no lo sepas o no quieras admitirlo, tu búsqueda diaria de satisfacción es, en realidad, una búsqueda de Jesús. El hambre que nos impulsa, y que el «alimento» de este mundo no ha podido saciar, es en realidad un hambre espiritual de estar en relación con el Dios que nos creó. Esa hambre espiritual está grabada en lo más profundo del alma de cada ser humano; es la esencia de lo que somos. Fuimos creados para vivir para Dios y en relación con él, no simplemente para vagar sin rumbo en el mundo que él creó. El «alimento» físico y temporal no puede satisfacer nuestro anhelo espiritual y eterno de ser amados por Dios. Nos sentimos vacíos porque buscamos satisfacción en sentido horizontal (a nuestro alrededor en el mundo) cuando solo puede encontrarse en sentido vertical (de parte de Dios arriba).

La solución para la satisfacción

¿Por qué seguimos persiguiendo satisfacción en fuentes que nos dejan insatisfechos? La Biblia dice que todos tenemos dentro un instinto autodestructivo llamado pecado. El pecado existe en el corazón de todo ser humano y lo infecta, haciéndonos creer que no necesitamos a Dios y que podemos producir satisfacción por nuestra cuenta. Nos tienta a reemplazar a Dios con nosotros mismos como gobernantes de nuestras vidas. En el proceso, nos aleja del único lugar donde nuestros corazones encontrarán descanso: en una relación con Dios y solo con Dios.

Al pensar que podemos gobernar nuestras vidas, terminamos siendo gobernados por los placeres que creemos que nos van a satisfacer. Nuestra pila de posesiones se levanta como un monumento a nuestro descontento. Nuestras experiencias cuentan la historia de nuestra insatisfacción. Nuestros lugares son paradas a lo largo de un viaje que no ha terminado bien. Hemos intentado comprar la felicidad, conquistar el placer y manipular a las personas para nuestro beneficio egoísta. No ha funcionado. Quedamos gordos, adictos, endeudados, solos, desanimados y decepcionados, pero aún con la esperanza de que, tal vez mañana, la satisfacción pueda encontrarse en algo nuevo . . . de alguna manera.

No funciona. No ha funcionado. Y no funcionará, no importa cuánto lo intentes de otra forma. Puedes seguir corriendo, persiguiendo, planeando, trabajando, adquiriendo, buscando y esperando. Pero terminarás insatisfecho otra vez.

Entonces, ¿cuál es la solución a la satisfacción? No es intentar, experimentar o comprar más. La solución es la rendición. Solo cuando renunciamos a nuestra capacidad de hallar contentamiento por nosotros mismos, nos alejamos de todos los lugares donde lo hemos estado buscando y nos rendimos al Dios que colocó este anhelo en nuestro corazón desde el principio, descubrimos una vida que realmente sacia el alma.

Mira más allá de la señal y contempla a tu Creador, admite que el pecado te ha dejado hambriento y vacío, y ríndete a Jesús. Él murió y resucitó para que puedas tener un alma satisfecha, ahora y por la eternidad.

Hoy, Jesús te invita a experimentar la satisfacción definitiva viviendo en una relación espiritual con él. «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar» (Mateo 11:28). Ya no tienes que cargar más con el peso de tu corazón insatisfecho.

A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. (Isaías 55:1-2, 6-7)

¿Y ahora qué?

Si alguien que conoces te entregó este folleto, es porque esa persona ha encontrado la satisfacción definitiva en la fe cristiana y quiere que tú la experimentes también. Conversa con él o ella acerca de la Biblia y de Jesús, haciendo preguntas como estas:

¿Qué cree la fe cristiana?

¿Qué es la Biblia?

¿Qué es el pecado?

¿Cuáles son las consecuencias del pecado?

¿Quién es Jesús?

¿Cómo puedo rendirme a Jesús?

 

También puedes considerar estas preguntas, ya sea por tu cuenta o junto con un cristiano:

¿Cuáles son algunos de los placeres creados (señales) que más disfruto?

¿Alguna vez he considerado dar gracias a Dios por crear estos placeres?

¿Me siento con derecho a estos placeres y los exijo?

¿Qué sucede cuando estos placeres me son quitados?

¿Cómo trato a otras personas que interfieren con mi placer?

¿Cuánto duran estos placeres antes de comenzar a desvanecerse?

¿Soy adicto a algún placer?

 

© 2026 por Paul David Tripp. Traducción del folleto «Unsatisfied» © 2025 por Paul David Tripp. Publicado por Crossway. Impreso en China. Referencias bíblicas: Reina-Valera 1960.

Product Details

Bible Version: RVR60
Page Count: 16
Size: 3.5 in x 5.375 in x 0.25 in
Weight: 2.19 ounces
ISBN-13: 978-1-68216-472-3
ISBN-UPC: 1682164721
Case Quantity: 72
Published: May 19, 2026